Document belonging to the Greek Mythology Link, a web site created by Carlos Parada, author of Genealogical Guide to Greek Mythology
Characters • Places • TopicsImagesBibliographyEspañolPDF Editions
About
Copyright © 1997 Carlos Parada and Maicar Förlag.

Eneas

Aeneas.
1636: Aeneas. Roman copy from II c. AD of bronze statue from 12 BC. Glyptotek, Copenhagen.


 «Aprende de mí, muchacho, el valor y el esfuerzo verdadero, y de otros la fortuna.» (Eneas a su hijo Ascanio 2. Virgilio, Eneida 12.435).



Al caer Troya, Eneas, que había sido Jefe de las tropas de Dardania, abandonó la ciudad en llamas, y luego de varias vueltas por el Mediterráneo, llegó a Italia, en donde fundó el reino que más tarde sería Roma.

Nacimiento e infancia

Eneas nació de la unión de un mortal, Anquises 1, y una diosa, Afrodita. Según algunos, el propio Zeus le inspiró a Afrodita el deseo de unirse a un mortal, para que ya no se jactara en sus burlas de haber suscitado ella tantas otras uniones entre dioses y mortales. Afrodita se le apareció a Anquises 1 transfigurada en una hermosa doncella, y fingiendo ser una mujer mortal, hija de un tal Otreo. Le explicó al incrédulo Anquises 1 que ella hablaba su lengua por haber sido criada por una nodriza troyana. A Anquises 1 lo venció el deseo, pero cuando ya habían hecho el amor, le reveló ella su verdadera identidad. Anquises 1 se sintió asediado por el miedo, al pensar que los dioses lo destruirían por haberse acostado con una deidad. Pero Afrodita, que ya se afligía por haberse reclinado en la cama de un mortal, le aseguró que los dioses lo amaban y que nada le ocurriría si afirmase que había engendrado su hijo con una ninfa. Pues ya había Afrodita resuelto que las NINFAS criarían al pequeñuelo Eneas, para devolvérselo al padre apenas dejara la primera infancia. Según algunos, Anquises 1 se emborrachó en cierta ocasión, y se jactó frente a sus amigos de haber sido el amante de una diosa, por lo que Zeus lo fulminó con un rayo. Según otros, se habría suicidado, y aún otros afirman que aquel rayo apenas lo dejó inválido.

Herido en la guerra

Durante la Guerra de Troya, Eneas, que previamente había sido expulsado del Monte Ida por Aquiles, fue herido por Diomedes 2. Desmayado por la pelea, habría muerto si su madre no hubiera venido a rescatarlo. En esta ocasión, Diomedes 2 hirió a la propia Afrodita, y Apolo debió encargarse de la protección del herido Eneas, alejándolo del combate y transportándolo a au templo, que se encontraba en la ciudadela. En el santuario de ésta, Leto y Artemisa curaron a Eneas, y le otorgaron mayor fortaleza. Pero para despistar a los que luchaban, fabricó Apolo un fantasma de Eneas, de modo que aqueos y troyanos se mataran en su alrededor, hasta que el verdadero Eneas se recuperara y volviera al campo de batalla.

El vaticinio de Poseidón

En otra ocasión, cuando los dioses interferían más activamente en las batallas, Apolo instó a Eneas a que desafiara a Aquiles. Por poco muere Eneas en ese duelo, pero quiso Poseidón salvarlo, y así se justificó ante los otros dioses:

«Ea, librémosle de la muerte, no sea que Zeus se enoje si Aquiles lo mata, pues el destino quiere que se salve a fin de que no perezca ni se extinga el linaje de Dárdano...Ya Zeus aborrece a los descendientes de Príamo; pero el fuerte Eneas reinará sobre los troyanos, y luego los hijos de sus hijos que sucesivamente nazcan.» (Poseidón a los dioses. Homero, Ilíada 20.300).

Esta manera de hablar le habría agradado al propio Eneas, que abrigaba rencores contra el rey Príamo 1, que acaso no le otorgaba lo que era suyo. Eneas y Príamo 1 representaban dos linajes distintos, como señaló Aquiles cuando iba a enfrentarse con Eneas:

«¡Eneas! ¿Por qué te adelantas tanto a la turba y me aguardas? ¿Acaso el ánimo te incita a combatir conmigo por la esperanza de reinar sobre los troyanos ...? Si me matases, no pondría Príamo en tu mano tal recompensa; porque tiene hijos...» (Aquiles a Eneas. Homero, Ilíada 20.180).

Al terminar la guerra

Según algunos, al terminar la Guerra de Troya, formó Eneas parte del botín que correspondió a Neoptólemo, y que también incluía a Andrómaca, esposa de Héctor 1. Otros afirman que al discutir los troyanos lo que harían con el CABALLO DE MADERA, se enfrentaron tres puntos de vista: los que querían despeñar al CABALLO desde un acantilado, los que querían quemarlo, y los que deseaban ofrendarlo a Atenea. Esta tercera opinión prevaleció, y como los troyanos creyeron que la guerra había terminado, empezaron a festejar. En ese momento, aparecieron dos serpientes que mataron al adivino Laocoonte 2 y a sus hijos, después de que él le hiciera advertencias a sus conciudadanos:

«¿Así conocemos a Ulises? O encerrados en esta madera ocultos están los aqueos, o contra nuestras murallas se ha levantado esta máquina para espiar nuestras casas y caer sobre la ciudad desde lo alto, o algún otro engaño se esconde: teucros, no os fiéis del caballo. Sea lo que sea, temo a los dánaos incluso ofreciendo presentes.» (Laocoonte 2 a los troyanos. Virgilio, Eneida 2.48).

Lo acontecido a Laocoonte 2 habría impresionado tanto a Eneas y sus seguidores que se retiraron al Monte Ida, en donde se encontraban cuando la ciudad fue saqueada.

La piedad de Eneas

Otros afirman, sin embargo, que sin duda se encontraba Eneas en Troya cuando se le pegó fuego a la ciudad. Dicen que cargó a su anciano padre sobre sus hombros y obtuvo permiso de los aqueos para abandonar la ciudad, en virtud de su piedad. Eneas también llevaba consigo a su hijo Ascanio 2 (llamado después Julo 1) y las divinidades de su hogar, los PENATES (véase también Otras Deidades), pero quedó separado de su esposa Creúsa 2. Algunos dicen que Eneas también se llevó el Paladio a Italia, pero otros testimonios no concuerdan.

Eneas y la caída de Troya

Aún otros afirman que, al tomar los aqueos la ciudad, Eneas resistía en la ciudadela de Troya, una fortificación de intramuros, al enemigo que atacaba el acrópolis. Dicha resistencia habría permitido que muchos troyanos salvaran sus vidas o escaparan a la esclavitud. Al impedirle al enemigo que tomara toda la ciudad en un solo asalto, la flor del ejército troyano quedó intacta, muchas vidas se salvaron, y no se perdieron los tesoros de la ciudad. Troya estaba perdida, pero Eneas ganó tiempo para evacuar a mujeres, niños y ancianos, que se pusieron en camino del Monte Ida, protegidos por una escolta, cuyo objetivo era defender los puntos más estratégicos de la montaña. Los aqueos no prestaron atención a la multitud que abandonaba la ciudad, por estar ocupados en tomar la ciudadela. El propio Eneas la defendió, con parte del ejército, hasta que Neoptólemo logró afianzarse en un costado del acrópolis. En ese momento, abrió Eneas las puertas y se retiró, según dicen, en buen orden. Llevaba consigo su familia, las deidades de su hogar, y todo lo que le pareció de valor, ya fuera persona o cosa. Dicen algunos que Eneas traicionó a Troya, y para pagar su servicio, los aqueos le dieron un salvoconducto a él y a su familia. Dicen que las prerrogativas de Eneas habían sido revocadas por el rey Príamo 1 y su hijo Paris, que se suponía habría de heredar el trono, luego de la muerte de Héctor 1. Ante esos hechos, Eneas habría desconocido o derrocado al rey, entablando negociaciones con el enemigo

Exilio

Luego de abandonar Troya, llegó Eneas al Monte Ida, en donde se le unieron los habitantes y tropas que habían evacuado Dárdano y otras ciudades, después de haber visto, desde la distancia, el incendio de Troya. Abrigaban todos estos la esperanza de regresar a sus hogares, cuando el enemigo zarpara. Pero los aqueos, además de saquear la ciudad y demoler las fortificaciones vecinas, se habían resuelto a subyugar a los refugiados de los territorios aledaños. Al darse cuenta del peligro que los amenazaba, los troyanos del Monte Ida enviaron heraldos a los aqueos, y se llegó a un acuerdo que autorizó a Eneas y su gente a abandonar la Tróade con sus bienes, una vez que hubiesen entregado todos los fuertes a los aqueos. De este modo, Eneas y su gente construyeron, al pie de la montaña, una flota de veinte naves con las que zarparon en los primeros días del verano. De su hijo Ascanio 2, dicen algunos que se fue a Dascilio, en Propóntide—hoy Mármara—(Frigia), cuando los habitantes le ofrecieron el trono. Cuentan también que Ascanio 2 reinó ahí hasta que Astianacte 2, hijo de Héctor 1, recibió autorización de Neoptólemo para regresar. Pues de acuerdo con esta versión, el pequeñuelo Astianacte 2 no habría sido asesinado por los aqueos al caer Troya, sino que Neoptólemo lo habría tomado prisionero.

Fin de Anquises 1

Aeneas, in a remembered gesture of piety, carries his father out of Troy.
0734: Aeneas and Anchises. Statue from the 18C. Schönbrunn Schloß, Austria.

De Anquises 1 afirman algunos que murió en Laconia, a donde había llegado Eneas y en donde fundó las ciudades de Afrodisia y Etis. Eneas enterró a su padre al pie de la montaña Anquisia, que se llamó así por Anquises 1. Otros dicen que el viejo Anquises 1 murió cuando navegaban frente a Lilibeo, el promontorio en el oeste de Sicilia.

«Pero si pudieras seguir viviendo tal como ahora, con el mismo aspecto y forma, y que pudieras ser llamado marido mío, entonces no se llenaría de pena mi corazón. Pero al no ser así, pronto la áspera y despiadada vejez te amortajará; la agotadora y mortal vejez que un día aparece al lado de cada hombre.» (Afrodita a Anquises 1, en su primer encuentro en el Monte Ida. Himno Homérico a Afrodita 245).

Primera parte de los viajes de Eneas

En Tracia, su primera escala, Eneas recibió una advertencia del fantasma de Polidoro 3 (hijo de Príamo 1), a quien alevosamente dio muerte Polimestor 1, rey de los Bistones (véanse también Príamo 1 y Hécuba 1):

«Huye, ¡ay!, de esta tierra despiadada, huye de una costa tan avara.» (El fantasma de Polidoro 3 a Eneas. Virgilio, Eneida 3.44).

Después, fue hospedado por Anio, rey de Delos, en cuyo templo de Apolo recibió instrucciones que le parecieron indicar que debía ir rumbo a Creta. Sin embargo, no lo esperaban ahí sino hambre y enfermedades. Al zarpar de Creta, se le aparecieron a Eneas las divinidades de su hogar, indicándole que fuera a Italia, pero al llegar a las islas Estrófades, las HARPÍAS los despojaron. En la isla de Zacinto, Eneas y sus compañeros fueron recibidos de manera amigable. La isla lleva ese nombre por Zacinto, hijo de Dárdano 1 y Batía 1, y hermano de Erictonio 1, antepasado de Eneas. Luego llegaron a Butrotis, en Epiro, donde reinaba Héleno 1, hijo de Príamo 1, habiéndose casado con Andrómaca (esposa de Héctor 1, y, luego de la Guerra de Troya, concubina de Neoptólemo, hasta la muerte de éste). Gracias a las instrucciones de Héleno 1, pudo Eneas llegar al cabo Drépano, en Sicilia. Otros cuentan, sin embargo, que Eneas marchó dos días de Butrotis hasta Dodona para consultar el oráculo, y que fue ahí que se encontró con Héleno 1. Su intención era navegar directamente a Italia, pero Hera, con rencor por la ofensa que había sufrido en el Monte Ida cuando Paris ofició de juez, envió una tormenta que lo arrastró hasta Cartago, la ciudad de Libia en donde reinaba Dido.

Historia previa de Dido

Dido, hija de Belo 2, un asirio, es la princesa fenicia que abandonó Tiro y fundó Cartago. En Tiro, había estado casada con Siqueo, un hombre influyente en Fenicia. Siqueo, sin embargo, fue asesinado por el hermano de Dido, Pigmalión 2—un gran amante del oro y del poder. Dido se enteró de lo que le había ocurrido a su marido cuando se le apareció el fantasma de éste, revelándole el crimen de que había sido víctima y apremiándola para que abandonara el país. Organizó ella a sus amigos, y huyó. Al llegar a Libia, compró tierra en un sitio conocido como «El Cuero del Toro», por el trato que estipulaba que recibiría un territorio igual al que pudiera rodearse con un cuero de toro. Y en ese lugar, fundó Cartago. Dicen otros que un rey moro, Yarbas, hijo de Zeus-Amón, deseaba casarse con ella, pero que Dido lo rechazó por estar enamorada de Eneas. Se afirma que fue Yarbas quien concedió a Dido el territorio en donde fundó su reino (Cartago). Así, al morir Dido, invadió Yarbas el país, y la hermana de aquella, Anna 1, que había propiciado el casamiento de Dido con Eneas, tuvo que exilarse, primero en la isla de Malta y luego en Italia, en donde volvió a encontrarse con Eneas.

Pinturas extraordinarias

Luego de la muerte de su padre en Drépano, Sicilia, llegó Eneas a la próspera Cartago, donde descubrió una serie de frescos que representaban la Guerra de Troya. En ellos aparecían Agamenón, Menelao, Príamo 1 y Aquiles. Reconoció también en las pinturas el campamento de Reso 2, el capitán que había llegado de Tracia para luchar en Troya, y que mataran, el día de su llegada, Odiseo y Diomedes 2.

Dido y Eneas

Resumen de los viajes de Eneas
Eneas construyó su flota en Antandro. Llegó primero a Tracia, en donde se encontró con el espíritu de Polidoro 3. Después que lo recibiera el rey Anio en la isla de Delos, realizó un fallido intento de afincarse en Creta. Luego hizo escalas en las islas Estrófades y Zacinto, pasando Ítaca de largo, antes de llegar a Butrotis, en Epiro. Luego cruzó hacia Italia, bordeando las aguas de Tarento, del cabo Lacinio, y de la costa siciliana. En su primera llegada al cabo Drépano, Eneas perdió a su padre. De ahí zarpó para Cartago, en donde conoció a la reina Dido. Después de su aventura amorosa con la reina, Eneas volvió a Drépano, y de ahí cruzó a Italia. En Cumas, descendió al Mundo Subterráneo, y luego culminó su viaje en el puerto de Cayeta (hoy Gaeta).

La reina Dido recibió a los troyanos con hospitalidad, y se enamoró de Eneas. Al principio, olvidaba él que su destino era Italia. Pero un día, mientras supervisaba ciertas obras públicas, se le apareció Hermes, que había sido enviado por Zeus, para reprocharle:

«¿Tú te dedicas ahora a plantar los cimientos de la alta Cartago y complaciente con tu esposa construyes una hermosa ciudad? ¡Olvidas, ay, tu reino y tus propios deberes!» (Hermes a Eneas. Virgilio, Eneida 4.265).

Recordó entonces Eneas su destino, y decidió dejar a Dido y Cartago:

«...a Italia las suertes licias me ordenaron marchar; ése es mi amor, ésa mi patria... a ti, fenicia, las murallas de Cartago te retienen y la vista de una ciudad libia.» (Eneas a Dido. Eneida 4.345).

Y como Dido no aceptaba la separación, declaró él:

«Deja ya de encenderme a mí y a ti con tus quejas; que no por mi voluntad voy a Italia [sino por la de los dioses](Eneas a Dido. Eneida 4.360).

Dido, que sentía que había rescatado la flota de Eneas, salvado a sus amigos de la muerte, tomado bajo su protección a un vagabundo despojado, y compartido con él su reino, no podía ver en la decisión de Eneas más que traición e ingratitud. Y el mismo día que él zarpó, se dejó caer ella sobre la espada de Eneas encima de la pira funeraria. Por eso su epitafio decía:

«Ocasionó Eneas su muerte, y prestó la espada;
Dido, por propia mano, en el polvo fue enterrada.»
(Ovidio, Heroidas 8).

Eneas desciende al Hades

Después de un segundo desembarco en Sicilia, llegó la flota de Eneas a Cumas. Ahí, guiado por una Sibila, descendió al Mundo Subterráneo, donde se encontró con su padre, y también con Dido, que, reunificada con su marido tirio, se negó a dirigirle la palabra. En el Mundo Subterráneo se encontró Eneas con personajes del pasado y también del futuro, como los pertenecientes al linaje de Alba (véase también ENEAS EN HADES), y su propio hijo Silvio, que aún no era nacido.

Fin de la jornada

Después llegó Eneas al Lacio, territorio que gobernaba el rey Latino 1 (hijo de Fauno 1, hijo de Pico, hijo de Crono), a cuya hija Lavinia 2, deseaba desposar el rey de los rútulos, Turno. Era éste hijo de Dauno de Apulia, el mismo que le dio su hija y parte de sus tierras a Diomedes 2, al desembarcar éste en Italia, luego de la Guerra de Troya. Latino 1, sin embargo, prefería como yerno a Eneas antes que a Turno, pues había sabido por un oráculo que su hija se casaría con un extranjero. Pero Amata, esposa de Latino 1, prefería a Turno, y en razón de la intriga que se derivó de las contrarias preferencias, estalló una importante guerra, en la que ambas partes fueron apoyadas por numerosos aliados. La guerra terminó cuando, en un duelo, Eneas dio muerte a Turno. Se casó después con Lavinia 2, y el hijo de ambos, Silvio, llegó a ser rey de Alba.

Muerte

Las circunstancias de la muerte de Eneas son inciertas. Algunos afirman que Eneas desapareció mientras peleaba contra el ejército de Mecencio. Otros dicen que murió en Tracia sin llegar jamás a Italia, o que, luego de haber afincado a su gente en Italia, regresó a su país, donde fue coronado rey de Troya. Después de su muerte, lo habría sucedido en el trono su hijo Ascanio 2. También se cuenta que Afrodita le pidió a Zeus que hiciera inmortal a Eneas. Zeus habría concedido el pedido, y el dios-río Numicio arrastró consigo las partes mortales de Eneas. Luego, lo ungió Afrodita con Néctar y Ambrosía, convirtiéndolo en una divinidad, que fue después adorada bajo el nombre de Indiges.


Linaje 

Progenitores

Parejas

Descendencia

Notas

Anquises 1 & Afrodita

 

Anquises 1 pertenecía a la casa real de Dardania, región vecina a Troya. Su padre era Capis 1, rey de Dardania, que recomendó arrojar el CABALLO DE MADERA en el mar. Capis 1 era hijo de Asáraco, hijo de Tros 1, epónimo de los troyanos. El padre de éste era Erictonio 1, también rey de Dardania. Erictonio 1 se hizo rico y poderoso al heredar al mismo tiempo el reino de su padre y el de su abuelo materno. Su padre era Dárdano 1, epónimo del país, y su madre era Batía 1, hija de Teucro 2, epónimo de los teucros, que le dio parte de su reino a Dárdano 1. Teucro 2 era hijo del dios-río Escamandro 1, y Dárdano 1 era hijo de Zeus y Electra 2, una de las PLÉYADES, hijas de Atlas.


Aphrodite receives Aeneas in Olympus.
2314: Venus receives Aeneas in Olympus. Painting by Peter de Witte called Candid, 1548-1628. Gemälde Galerie Kulturforum, Berlin

a) Creúsa 2

b) Eurídice 10

Ascanio 2

Etias

[«a)» y «b)» = versiones distintas]

Creúsa 2, hija de Príamo 1 y Hécuba 1, se quedó atrás cuando Eneas abandonó Troya.

Aparte de esto, nada se sabe de Eurídice 10.

Sobre Ascanio 2, véase Sucesión al Trono.

Según algunos, Eneas le dio el nombre de Etis a la ciudad de Laconia, por su hija Etias.


Dido

---

Véase el texto más arriba.

Lavinia 2

Silvio

Emilia

Sobre Silvio, véase Sucesión al Trono.

A Emilia se la considera a veces madre de Rómulo (siendo Ares el padre).

Roma 2

---

Se dice que por Roma 2 recibió la ciudad de Roma su nombre. Pero véase también Roma 1, Roma 3, Romano, Romo y Romis.

Dexítea 2


Rómulo

Dexítea 2 era hija de Forbas 9.

Codone 2

Hija 1 de Eneas

La Hija 1 de Eneas habría sido abandonada por Eneas en Neso (Arcadia), con posterioridad a la Guerra de Troya (véase también Hija 2 de Eneas, y Etias).

Antémone

Hija 2 de Eneas

La Hija 2 de Eneas habría sido abandonada por Eneas en Neso (Arcadia), con posterioridad a la Guerra de Troya (véase también Hija 1 de Eneas, y Etias).

desconocida

Eurileonte 2

Romo

Aparte de esto, no se conoce a Eurileonte 2.

Se dice que la ciudad de Roma se llamó así por Romo. Pero véase también Roma 1, Roma 3, Romano, Roma 2 y Romis.


Genealogical Charts

Names in this chart: Aeneas, Alba, Anchises 1, Aphrodite, Ascanius 2, Assaracus, Atlas, Batia 1, Capys 1, Creusa 2, Dardanus 1, Dido, Electra 3, Erichthonius 1, Ilus 2, Iulus 2, Laomedon 1, Latinus 1, Latinus 2, Lavinia 2, Priam 1, Scamander 1, Silvius, Teucer 2, Tros 1, Zeus.

Throne succession in Alba Longa after Aeneas


Related sections
Sources
Abbreviations

Apd.3.12.2; Apd.Ep.3.34ff., 5.21; DH.1.49.1-2, 1.62.2, 1.64.4, 1.72.1; Eur.Rhe. passim; Hes.The.1008; Hom.Aph.5.198; Hom.Il. 20.300ff.; Ov.Her.7; Ov.Fast. 3.629, 4.37; Pau.3.22.10, 10.26.2; Plu.Rom.2.1-3; QS.13.300ff.; Strab.5.3.2; Vir.Aen. passim.